Todo comenzó con una lista. Un grupo de vecinos anotó durante tres semanas los problemas que más afectaban su cotidianidad y descubrió que el terreno abandonado de la esquina aparecía en casi todas las respuestas.
En lugar de limitarse a señalar el problema, prepararon una propuesta: un plano sencillo, un presupuesto estimado y un calendario de trabajo comunitario. La presentaron ante el ayuntamiento y consiguieron el permiso de uso.
Hoy el espacio funciona como área de estudio al aire libre, con mesas, iluminación y conexión a internet. Los adolescentes del sector lo usan por las tardes.
Es exactamente lo que plantea el noveno principio: transformar los problemas en oportunidades.